Feliciano Valencia está fuera de la cárcel, pero ni el ni los pueblos estamos en Libertad

Lunes 12 de abril de 2010, por Acin

Feliciano Valencia fue dejado en libertad aunque el proceso en su contra y en contra de otros líderes indígenas que incluyen a la líder Aida Quilcué continúa. La libertad de Feliciano fue concedida en la medida en que se pudo demostrar en derecho que no es un riesgo para la comunidad, que no continuará delinquiendo ni alterando pruebas, entre otras razones.

Indígenas | Cauca |

El recuento que hace el abogado Jorge Triviño, quien actúa en representación de la ACIN, documenta con absoluta contundencia que se trata de una falta de reconocimiento a la jurisdicción y a los derechos constitucionales de los pueblos indígenas, transformando en reos a quienes se han ceñido de manera estricta a la Ley y a la Constitución Nacional.

La intención de desconocer los derechos indígenas para proceder a perseguir a estos pueblos queda en evidencia. Feliciano no puede salir del país a continuar con su trabajo como vocero de la Minga Social y Comunitaria. Las cinco personas falsa y criminalmente sindicadas de secuestro y lesiones personales, están en riesgo inminente de ser capturadas y judicializadas.

Esta libertad restringida de Feliciano, no resuelve el asunto que pone en evidencia: el Estado Colombiano, su Gobierno y autoridades de la Fiscalía, del DAS y jueces, de manera ilegal, criminal y perversa han decidido actuar en contra de los derechos ancestrales de los pueblos originarios. Se requiere de un rechazo internacional inmediato y contundente a esta flagrante violación del derecho y la Constitución.

Este es un precedente no solamente para Colombia, sino desde Colombia: los pueblos indígenas que actúen según sus usos y costumbres en sus territorios, para defender la justicia y armonía, se convierten en sujetos de persecución legal y son perseguidos como criminales. Los criminales capturados en flagrancia cometiendo delitos a nombre del Estado contra los pueblos indígenas y sometidos a procedimientos de justicia como consecuencia de su propia confesión, son tratados como víctimas. Esa es la justicia desde Colombia con los pueblos indígenas.

Quienes los persiguen y violan sus derechos, son convertidos por el Estado en víctimas y las víctimas son perseguidas y castigadas. Esta aberración refleja la calidad de las instituciones que se han establecido contra los pueblos y el derecho. Celebramos que Feliciano esté fuera de la cárcel, a pesar del maltrato que le dieron. Pero no celebramos ni su libertad ni la de nuestro pueblo, sometido a la corrupción y a servirse de las instituciones de justicia para violar y negar los derechos de los pueblos.

La captura se produjo por una orden del juzgado segundo de Piendamó, Cauca. Los hechos que le imputan son secuestro y lesiones personales. Estos delitos se le atribuyeron desde el año 2008 por la aplicación de justicia propia que ejercieron las autoridades tradicionales de acuerdo a los usos y costumbres del pueblo Nasa, al integrante de las fuerzas militares Jairo Danilo Chaparral Santiago.

La aplicación de justicia propia se realizó porque está amparada en la constitución nacional ya que el soldado infiltró una protesta pacífica ubicada en el resguardo indígena de la María Piendamó para realizar acciones de inteligencia, atentados y montajes contra las autoridades y demás integrantes de las comunidades movilizadas.

El remedio que recibió el integrante del ejército nacional consistió en la aplicación de 20 juetazos que las autoridades indígenas propiciaron delante de toda la comunidad congregada y en donde participaron también representantes de la defensoría del pueblo, organismos de derechos humanos y medios de comunicación nacionales e internacionales.

Pese a que el hecho se produjo por una decisión comunitaria y fue realizado por la mayoría de autoridades indígenas que allí se encontraban, la orden de captura se expidió contra Feliciano Valencia y Aida Quilcué, quienes fueron las figuras más visibles de la Minga Social y Comunitaria.

Aunque en reiteradas ocasiones el derecho propio de los pueblos indígenas ha sido impartido amparado en la constitución nacional y en los tratados y convenios internacionales, esta vez lo utilizan como excusa para silenciar una voz que representa a toda una comunidad. Por tal motivo, estos hechos representan una agresión más contra el proceso de resistencia pacífica desarrollado por las comunidades indígenas del norte del Cauca.

Este soldado se infiltro en el Territorio de Convivencia, Diálogo y Negociación de La María, Piendamó, el día 16 de octubre de 2008 y al ser indagado por las autoridades indígenas se presentó como parte de la Minga y miembro de un cabildo, luego reconoció públicamente ser Militar y tener la misión de infiltrarse como lo corroboro al exhibir públicamente evidencias de porte indebido de prendas de uso privativo de las Fuerzas Militares, radios de comunicación y documentos sobre armas y explosivos, para ser enterrados en territorio indígena y propiciar futuros montajes judiciales contra la Minga

CONTINÚAN IRREGULARIDADES EN LA DETENCIÓN DE FELICIANO

Luego de haber sido trasladado aproximadamente a las 8:30 a.m. del DAS Cali a la URI Unidad de Reacción Inmediata de la Fiscalía de la ciudad de Palmira y ante la imposibilidad de legalizar la captura del dirigente indígena Feliciano Valencia, la Juez de Palmira se declaro incompetente por no tener los soportes de la detención que dice tener en su poder el Fiscal Sexto Especializado de Popayán Giovani Chavez. Si estos fundamentos existen porque el Fiscal 6 no los allego a la Fiscalía de Palmira.

El Fiscal Sexto Especializado de Popayán Giovani Chavez pidió que el reconocido dirigente indígena fuera trasladado a la Ciudad de Cali. Los miembros del DAS, sin dar aviso a los abogados defensores del líder indígena se llevaron aproximadamente a las 10:30 a.m. de manera soterrada y por la Puerta de atrás de la URI al líder indígena al parecer nuevamente a las instalaciones del DAS de Cali. De este hecho tuvimos noticia por los medios de comunicación que se encuentran cubriendo la noticia. El Defensor del Pueblo del Valle del Cauca Andrés Santamaría indago por el lugar a donde había sido trasladado Feliciano Valencia y inicialmente le manifestaron que en el DAS Cali, varios defensores de derechos humanos y sus abogados llegaron hasta estas instalaciones y les manifestaron que allí no se encontraba.

Nuevamente el defensor del pueblo indago por el lugar a donde fue trasladado Feliciano y le dijeron que el Batallón Codazzi del Ejercito Nacional. Si n embargo el Defensor del Pueblo de del Cauca llamo a este batallón y allí le manifiestan que él no se encuentra en este lugar pues no es sitio de detención.

En estos momentos lo más urgente es determinar el lugar de la detención e iniciar las investigaciones disciplinarias a las que haya lugar por la intención premeditada de las autoridades de esconder el lugar a donde fue trasladado el dirigente indígena.

El procedimiento irregular de la detención, así como el montaje judicial que se pretende hacer contra el vocero de la Minga, violenta los derechos y la dignidad de este importante dirigente indígena y desconoce la Constitución, la legislación indígena y las normas del derecho internacional.

Afiliaciones

Afiliado a la Federación Internacional de Derechos Humanos
y la Organización Mundial contra la Tortura
Estatus Consultivo en la OEA

José Alvear Restrepo

Nace en Medellín el 1 de julio de 1913 en el seno de una familia de profundas convicciones religiosas y bajo los parámetros de la ideología del partido conservador. Realiza sus estudios en la Facultad de Derecho de la Universidad de Antioquia, donde se gradúa de Abogado con una brillante tesis titulada: "Conflictos del trabajo: la huelga"

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